“En el ‘Válgame’ se come, se bebe, se ama y se conspira”

El pasado mes de febrero, nuestra amiga y miembro del jurado, Luz Sánchez-Mellado nos hacía esta entrevista en El País. Y queremos compartirla aquí con todas vosotras.

Beatriz y Candela, madre e hija, estilista y actriz, respectivamente, son las almas del ‘Válgame Dios’, un local al que acuden desde ministros a artistas y particulares de todo signo y pelaje.

Con las fotos que decoran las paredes del Válgame Dios (Augusto Figueroa, 43) se podrían ilustrar revistas culturales, políticas y del corazón de varios lustros. Serrat, Ana Belén, Grande-Marlaska. Belén Cuesta o Maxim Huerta son algunos de los modelos. Todos han abrevado aquí alguna vez desde abrió hace ocho años este local mezcla de restaurante, café y bar de copas. Un ecosistema que ha ido creando su propia flora y fauna, en la que conviven de jefes a indios sin más roce que el cariño ni más ánimo de lucro que el de gozar de la jungla. Dicen que hasta Pedro Sánchez fichó aquí, al menos visualmente, a alguno de los ministros de su gobierno bonito. Beatriz y Candela, madre e hija y dueñas del local junto al empresario Santi Carbones, ni confirman ni desmienten. O sea, que sí, vamos. Hablamos en uno de sus veladores a la una de la tarde, antes de que lleguen los habituales del menú del día. Lo que sigue es un resumen del aquelarre.
¿Qué le dan a una parroquia tan variopinta para fidelizarla?

Beatriz (B): Alegría y cariño. La gente está muy estresada y busca evasión y calor. Yo no sabía quién era el juez Marlaska, por ejemplo. Para mí era Fernando, y se me quedó grabado algo que me dijo: El Válgame es el sitio más alegre y donde más se abraza de Madrid. Una definición perfecta.

¿Es cierto que Pedro Sánchez conoció aquí a Maxim Huerta?

Candela (C). Bueno, es cierto que los dos han venido por aquí. Pero ni el local ni nosotras somos ni de izquierdas ni de derechas aquí, sino de la gente educada.

¿Filtran a la clientela?

C. En absoluto. El propio local es muy selectivo. La clientela se autoseleccionando sola. También hay gente que entra y se va. Aquí no hay postureo, las servilletas son de papel ecológico, no hay manteles de hilo, y eso también define un sitio. Eso sí, quien está cómodo se convierte en asíduo. Aquí trabajaban Javier Ambrosi y Belén Cuesta antes de hacer La llamada. Si salimos en Paquita Salas es porque éramos su lugar de referencia, donde estaban a gusto. Esa es la mejor recompensa. Imagino lo que habrán oído sus tímpanos.

¿Si ustedes hablaran temblaría el misterio?

C: Jaja. Mi madre vale más por lo que calla que por lo que habla. Le he dicho que escriba sus memorias y ya las publico yo diez años después de que no esté. Antes, imposible. B: Ni de coña. Si hablara, se perdería la magia. He tenido la suerte de tener gente muy potente a mi lado. Unos han triunfado. Otros, no. Pero eso es solo mío y lo llevaré a la tumba.

¿De dónde viene el nombre del local, tan pío y tan castizo?

B: Del nombre de una calle cercana. Llevo 20 años en esta esquina. Primero con una tienda donde vendía colecciones de moda de muestrario. Venían amigas artistas: Marta Sánchez, Rosario Flores, Pastora Vega. Pusimos una barra para que ellas y sus novios tomaran una copa, y se llenaba. Con la crisis decayó la moda y decidimos convertirlo en bar con Santi Carbones, que conoce muy bien la noche y trajo a sus propios amigos. Así empezó todo. Son míticas las veladas en su ‘privado’.

¿Cuál es el pasaporte para entrar: belleza, poder, talento?

B. Llegarme al corazón. Este sitio es mi alma. Al privado entra quien yo quiero. Mis músicos, mis amigos, mi Jorge Drexler, mi Javier Limón o tú misma, si quieres. Gente que me da buen feeling.

¿Cómo se les ocurrió convocar un premio de relato erótico?

C: Porque aquí hay mucho amor. Aquí se ha enamorado mucha gente. Tenemos hasta hijos del Válgame. El jurado se ha formado con gente que se ha conocido aquí. En la primera edición estuvo Carme Chacón, que era fija. Ministros, periodistas, actores…

¿Cómo son esas deliberaciones hablando de cochinadas?

B: Eso es lo bueno. La diversidad. Hay hombres, mujeres, heterosexuales, gays, jóvenes y no tan jóvenes. Decir divertidas es poco.

¿’In gin-tonic, veritas’?

C. In gin tonic, todo. . Se caen las máscaras y afloran sentimientos. B. Sí, pero también sale lo peorcito. Yo lo llamo la prueba del gin-tonic: si te tomas dos y sigues siendo educado, eres de los míos.

¿Siempre sobra la última copa?

B: Ya lo decía Ángel Nieto. A la hora de las miserias hay que irse a por tabaco y quitarse de enmedio.

O irse al ‘Sácame por Dios’, el piano-bar que han abierto cerca.

B: Siempre quise tener un sitio donde mis amigos músicos siguieran la fiesta. El Sácame es el after del Válgame. Mi padre fue un indiano que al volver a Oviedo desde Cuba montó un chigre. Al final de mi vida he acabado siendo yo chigrera. Se cierra el círculo.

MINISTROS, ARTISTAS Y RELATOS ERÓTICOS
Beatriz y Candela, madre e hija, estilista y actriz, respectivamente, son las almas del ‘Válgame Dios’, un local al que acuden desde ministros a artistas y particulares de todo signo y pelaje. Hoy se falla su premio de relato erótico, que publicará la editorial Berenice, del exministro Pimentel. En ese terreno hay consenso.

Entrevista realizada por la periodista Luz Sánchez-Mellado y publicada en el diario El País el 13 de febrero de 2019: https://elpais.com/ccaa/2019/02/12/madrid/1549985294_469239.html